
GENEVILLA
Parroquia de San Esteban.
Retablo Mayor. Detalle.
Localización.
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Una de las piezas claves de la retablística navarra del segundo tercio del siglo XVI es el retablo mayor de la Parroquia de San Esteban de Genevilla, de tamaño mediano dedicado a San Esteban, que se adosa a la cabecera del templo. Esta obra, donde se mezclan influencias de Berruguete y Joly, se ha venido atribuyendo tradicionalmente al escultor Andrés de Araoz residente en esta localidad en el año 1563, si bien algunos estudiosos prefieren situarla en la órbita del escultor Arnao de Bruselas ya que en la documentación de Alberite se menciona en 1550 refiriéndose a Arnao «más 600 e 83 maravedies por las diligencias que hicieron con el ymaginario de Xanavilla para dar el retablo a hacer». Con él forman grupo por semejanza de traza y estilo los bellos retablos de Lapoblación y El Busto, así como el de la parroquia de Armañanzas, de inferior calidad y algunos otros.
La traza del retablo de Genevilla consta de un banco con netos y tableros decorados a base de relieves más tres cuerpos de cinco calles que se articulan por un orden de columnas de capitel compuesto sobre fustes estriados en sus dos tercios superiores y con profusa decoración en el inferior; estos soportes sirven de apoyo a frisos muy decorados. Las cajas del cuerpo bajo y la central del segundo llevan arcos escarzanos sobre pilastras mientras que las restantes cajas son dinteles. Sirve de remate un aparatoso ático entre columnas con frontón recto. A ambos lados sendas cajas rectangulares se rematan con formas mixtilíneas.
En el primer cuerpo se representan en relieve casi de bulto las figuras del Apostolado -en la imagen- que se agrupan de tres en tres. El cuerpo segundo, par el contrario está dedicado al ciclo de San Esteban, titular de la parroquia, cuya imagen sedente ocupa la calle central, mientras que a ambos lados se reproducen diversas escenas de su martirio: el juicio del santo y su lapidación a la izquierda, y el traslado del cuerpo y su entierro, en la parte derecha. El último cuerpo, dedicado a la vida de la Virgen, reproduce sucesivamente escenas de la Anunciación, Visitación, Asunción, Epifanía y Nacimiento. Centra el ático el grupo escultórico del Calvario entre altorrelieves de San Marcos y San Lucas.
El retablo que conserva la policromía original presenta gran riqueza en su decoración a base principalmente de grutescos varios y cabezas de querubines.