Lo más emocionante
del acto fue la proyección de una película de
diez minutos que mostraba la construcción de una de las
obras más importantes de Moya, la Universidad Laboral
de Gijón. Esta película, titulada "La construcción
de un sueño. Universidad Laboral de Gijón"
ha sido montada por Carlos Montes, especialista en Historiografía
de la arquitectura, gracias a una película en formato
de 8 milímetros que en los años 50 grabó
José Díaz Canteli. De hecho eran imágenes
inéditas que nunca vieron la luz pública y que
Montes ha querido dedicar a la figura de Moya estrenándolas
en un lugar tan representativo.
Antes, Antón Capitel, catedrático de proyectos
de la Escuela de Arquitectura de Madrid, analizó "La
arquitectura de Moya en el interior del clasicismo tardío
europeo". Según Capitel Moya quiso "enlazarse
con aquellos arquitectos de la época clásica proclamando
la vigencia de esta arquitectura. En mi opinión, Moya
fue el último clasicista de la historia. El clasicismo,
que nació en Grecia, murió en Gijón con
Moya".
Anécdotas familiares
Capitel desveló que conoció la figura de Moya
por primera vez en octubre del año 1964. "En Cangas
de Onís se celebraba una exposición de Paulino
Vicente. Mi padre le tuvo un día en casa, y me gustaba
mucho oír las conversaciones entre dos personas cultas.
Entonces me atreví y le pregunté a mi padre quién
era Luis Moya, ya que me había impactado la Universidad
Liberal de Gijón. Mi padre me miró extrañado
y me contestó una frase que no se me olvidará
nunca: - Es un arquitecto importante, pero ahora no se le puede
entender".
Por su parte, María Antonia Frías, directora del
departamento de Teoría e Historia de Arquitectura de
la Escuela, analizó el importante legado que en su día
hizo Moya a la Universidad al donar buena parte de su biblioteca
personal. En ella destacó obras de muy diferente temática,
como obras de metafísica, ecología, tratados de
arquitectura, matemáticas, filosofía etc. Además,
recalcó la preocupación de Moya por entender diferentes
idiomas, ya que muchas de las obras estaban escritas en francés,
inglés, alemán, italiano o latín. "Moya
siempre dijo que él aprendía los idiomas leyendo
libros, aunque luego cuando viajaba le daba apuro hablar porque
no sabía pronunciar", subrayó Frías.
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Breve biografía
Luis Moya Blanco nació
en Madrid en 1904 en un entorno familiar cercano al
mundo de la arquitectura. Su padre, Luis Moya Idígoras,
era ingeniero de caminos y entre sus obras más
relevantes destaca el depósito del Canal de Isabel
II de Madrid, mientras que su tío Juan Moya fue
director de la Escuela de Arquitectura de Madrid. La
vocación de Moya por la arquitectura y el dibujo
fue evidente desde que era muy joven. Así, sus
profesores del Colegio del Pilar le detectaron pronto
sus sobresalientes dotes naturales y su extraordinaria
habilidad gráfica. La influencia del profesor
de Historia, el conocido arqueólogo Fidel Fuidio,
fue clave para que Moya se encaminara hacia los estudios
de Arquitectura y no hacia los de Ingeniería.
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Fue entonces cuando su tío
Juan Moya le formó para ingresar en la Escuela de Arquitectura
en 1921. Entre los profesores que más influyeron en
la formación de Moya destacan López Otero, Anasagasti,
Torres Balbás, Lampérez o Flórez Urdapilleta,
y entre sus compañeros de promoción, a la que
llamaron ''Promoción Luis Moya'' destacaban nombres
como Aizpurúa, Vaquero Palacios, López Delgado
etc.
En su formación se mezclaron dos tendencias tan diferentes
como eran la línea regeneracionista impulsada por la
Institución Libre de Enseñanza y la introducción
de los principios del Movimiento Moderno. Paralelamente a
los estudios en la Escuela de Arquitectura de Madrid Luis
Moya también se formó en el estudio de Pedro
Muguruza. Entre sus primeros trabajos más destacados
están los dibujos de edificios que desarrolla, sobre
todo, en la provincia de Ávila durante los veranos.
(véase las imágenes).
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| Dibujos realizados en la
etapa de estudiante |
Se tituló en 1927 obteniendo
por su proyecto fin de carrera (un cenotafio para Beethoven)
el premio Aníbal Álvarez. En su primera etapa
profesional (hasta 1936) se presentó, con éxito,
a muchos concursos y obtuvo varios premios encargándose
de levantar el Museo del Coche y el Arte Popular (1934) y
el Dispensario Antituberculoso y Antivenéreo en Palencia
(1928). Además, tras un viaje a América a propósito
del Concurso internacional del Faro de Colón, se hizo
cargo del nombramiento de arquitecto conservador de la Biblioteca
Nacional. En 1934 se casó con Concepción Pérez-Masegosa.
Al terminar la Guerra Civil trabajó para la Dirección
General de Arquitectura, haciéndose cargo de varios
trabajos de reconstrucción y reforma, como el Teatro
Real, y ganó el concurso de la Gran Cruz del Valle
de los Caídos. De 1946 a 1956 Moya realizó su
obra más característica, la colosal construcción
de la Universidad Laboral de Gijón llevando al límite
el juego combinatorio y representativo del lenguaje clásico.
A partir de los años 60 ideó nuevas arquitecturas
levantando nuevas iglesias como las de Torrelavega (1962)
en Cantabria, y las madrileñas Niño Jesús
(1964), Santa María Madre de la Iglesia (1969) y Nuestra
Señora de la Araucana (1971).
En 1970 trasladó su labor docente a la Escuela de Arquitectura
de la Universidad de Navarra, impartiendo las asignaturas
de Estética y Composición y Composición
II. Falleció en Madrid en 1990. Antes, como docente,
fue catedrático en la Escuela de Madrid (cátedra
ganada en 1936) y se incorporó después de la
guerra civil. Fue director de esta Escuela entre 1963 y 1966.
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