Es obvio que los arquitectos españoles de los pasados años
cincuenta conocieron con profusión, y más o menos
directamente, los escritos y la obra en Europa y en los Estados
Unidos de los líderes de la vanguardia moderna. En todo
caso, los estudiantes de ésa y aun de las dos décadas
siguientes recibieron en gran medida ese impacto a través
de las publicaciones llegadas de Latinoamérica.
Ahora bien, sería ingenuo pensar que la influencia latinoamericana
en la arquitectura española de la época se ciñó
a los límites de la letra impresa. No sólo la penuria
de la sociedad española de los cincuenta encontró
parte de su remedio en la ayuda intensiva que recibió de
algunas de sus antiguas colonias; además, entre otras cosas,
los arquitectos españoles hallaron en la arquitectura hecha
en ellas unos modelos y unas pautas de trabajo, a la vez 'familiares'
y de enorme atractivo, que ofrecían una versión
revisada y más próxima de la modernidad europea
y norteamericana.
Su natural influencia fue favorecida por la propaganda de la oposición
al régimen de Franco. Y ésta, al enaltecer y difundir
la aportación cultural del trabajo de los exiliados, dirigió
también la atención de los profesionales españoles
hacia el conjunto de la arquitectura latinoamericana del momento.
Algunas célebres obras de Moreno Barberá, Gustavo
Gili, Pfeiffer y otros no constituyen sino una pequeña
muestra de su alcance, y dan fe de sus indiscutibles cotas de
ambición y brillantez.
El conocimiento de este intenso y apasionado cruce de miradas
sigue estando aún, en buena medida, pendiente. Su estudio
pormenorizado no puede diferirse. Y es un ingrediente más
de nuestra historia reciente, cuyo análisis es, sin duda,
indispensable para la iluminación del futuro inmediato.
Secciones:
A) Las influencias de Latinoamérica.
B) La arquitectura y los arquitectos españoles en el exilio.
C) El papel de las editoriales latinoamericanas.