"La Conferencia de Alzheimer debe culminar en un centro clínico que optimice recursos"

- Según el profesor Óscar López, director clínico del Centro de Alzheimer de Pittsburgh (EEUU)

 

 

"El excelente nivel de trabajo e investigación mostrado a lo largo de la conferencia por grupos destacados del área familiar y sanitaria debe culminar ahora con la creación de un centro experiencia clínico o de investigación de Alzheimer que coordine todos los esfuerzos de esa "masa crítica" y optimice los recursos". El profesor Óscar López, director clínico del Centro de Alzheimer de Pittsburgh (EEUU), defendía la realización de este proyecto durante la segunda jornada de "Conferencia Nacional de Alzheimer", organizada por la Universidad de Navarra y la Sociedad Española de Neurología, en la que participan hasta el próximo día 9 más de mil quinientas personas.

 

En su opinión, la integración psicosocial y sanitaria que se realiza en este tipo de centros especializados constituye un motivo de esperanza para los enfermos de Alzheimer porque los sitúa en la vanguardia tanto de la investigación clínica y médica, como de la organización de los servicios asistenciales. "No sólo racionaliza los recursos, sino que facilita la carga familiar ya que permite que el enfermo tenga mejor calidad de vida"

 

La exactitud en el diagnóstico precoz de los diferentes síndromes demenciales fue, a su juicio, uno de los primeros logros de estos centros. "Durante casi una década, estudiamos de forma consensuada cerca de 2.000 pacientes y 350 cerebros para extraer una serie de criterios clínicos. Al final, logramos una fiabilidad del 90-98% en el diagnóstico del Alzheimer. Puede parecer una cantidad pequeña -advirtió- pero analizar exhaustivamente a cada paciente lleva dos días. El éxito de este trabajo nos está sirviendo ahora de gran apoyo en los estudios sobre biología molecular, hacia los que nos encaminamos. También reduce enormemente el gasto sanitario".

 

Este tipo de centros, que surgieron a mediados de los años ochenta, sólo se pueden encontrar en EEUU -donde existen trece-, aunque se está organizando una experiencia piloto en Argentina. Con un presupuesto cada uno de doce millones de dólares para cinco años combinan el diagnóstico y la asistencia clínica con la investigación de esta enfermedad a través de un equipo multidisciplinar.

 

El neurólogo Óscar López señaló que el coste de un diagnóstico de Alzheimer supone 5.000 dólares cuando se utilizan todos los recursos y tecnologías, "sólo la Tomografía de Emisión de Positrones (PET) cuesta 2.000 dólares". En este sentido, aseguró que el impacto del diagnóstico certero que se lleva a cabo estos centros permite en EE.UU. un ahorro de ocho billones de dólares, unos ocho millardos de pesetas.

 

Por eso, animó a su puesta en marcha en España. "La elevada participación del congreso y el alto nivel de las ponencias refleja la presencia de un grupo de investigadores excelente, que no es aprovechado porque no existe coordinación". Entre los profesionales españoles que mencionó por su importancia destacó a José Manuel Martínez Lage (Pamplona), Rafael Blesa (Barcelona), Secundino López Pousa (Gerona), Román Alberca (Sevilla) y Luis Fernández Pascual (Zaragoza).

 

Por su parte, el Dr. José Manuel Martínez Lage, director de la Unidad de Alzheimer de la Clínica Universitaria y presidente de la Conferencia, insistió en la necesidad de implantar este modelo de centros en España. "No se trata de llorar por lo que se denomina la "undécima plaga de Egipto", sino de buscar soluciones globales. Tampoco hay que complicarse con nuevas fórmulas, cuando tenemos ejemplos como los de EE.UU. que hemos visto que funcionan. Si realmente queremos ponernos a su altura, falta un impulso definitivo a la hora de crear compromisos entre los diferentes sectores implicados en el Alzheimer".

 

Navarra reúne, a su juicio, las características geográficas, demográficas, sanitarias, sociales, familiares y universitarias idóneas para tejer esta red de alianzas. "El Consejero de Sanidad, Santiago Cervera, ha manifestado su intención dictar una orden foral con la que constituir una Junta Técnica. Éste podría ser un primer paso. El siguiente lo tenemos que dar entre todos, incluidos los jóvenes. La batalla del Alzheimer no corresponde a los ancianos sino a las próximas generaciones, que deben concienciarse de la gravedad del problema".

 

Factores de riesgo en España

Respecto a la detección precoz, el profesor Óscar López matizó el valor predictivo de marcadores genéticos como la apolipoproteína E4. "Mientras que en la población finlandesa esta malformación del gen se presenta en un 30%, en los países mediterráneos no supera el 10%. Dado que la prevalencia del Alzheimer es igual en ambos lugares, tenemos que incluir la presencia de otra serie de factores de riesgo para explicar la destrucción sináptica de las neuronas. Por eso, hay que ser muy cauto a la hora de informar a una persona sobre su predisposición genética y las posibilidades que tiene de desarrollar esta enfermedad. De momento, tampoco se puede realizar predicciones prenatales".

 

A corto plazo, este especialista no cree posible un tratamiento terapéutico del Alzheimer, aunque reconoció los avances logrados en la industria farmacéutica, "que cualquier día nos puede dar una buena noticia". En concreto, valoró la introducción en el mercado del Donepezilo, un fármaco colinérgico que estimula una sustancia neurotransmisora disminuida en estos pacientes. "Ha abierto un nuevo camino frente a la tacrina, porque, a diferencia de ésta, no requiere análisis de sangre cada tres meses para controlar su toxicidad. Además, parece que sí detiene el deterioro cognitivo, aunque se desconoce durante cuánto tiempo".

 

A raíz de la comercialización en EEUU del Donepezilo en el 91, desde el Centro Pittsburgh realizan un seguimiento de sus efectos en los pacientes diagnosticados. El aparato PET es una de las técnicas que utilizan para evaluar la respuesta de los fármacos, mediante los procesos de activación del cerebro. "Aunque hay zonas que no pueden ser detectadas por la PET, de forma preliminar, hemos observado que el grado de mejoría cambia de uno a otro paciente. En unos no resulta eficaz, mientras que en otros se pasa de un estadío moderado a uno mínimo. En cualquier caso, se ha detectado en todos los pacientes que la medicación no es efectiva cuando ocurre desintegración en el lenguaje. Por otro lado, -continuó- hemos estudiado también cómo la administración de medicamentos sedantes y antidepresivos en la calidad de vida del enfermo. En el primero de los casos, hemos encontrado que disminuye su supervivencia y en el segundo, que acelera el deterioro funcional. Este tipo de sutilezas sólo es posible detectarlas en centros especializados".