El Parlamento de Navarra acogió el pasado viernes, 19
de diciembre de 2010, la celebración de la VI Jornada del
Aula de Derecho Parlamentario, centrada en la situación
de Europa después del Tratado de Lisboa, que contó
con la participación de tres destacados conocedores del
proceso de construcción de la Unión.
Introdujo la Jornada la Presidenta del Parlamento, Elena Torres,
que contextualizó el alcance del nuevo marco institucional
derivado del Tratado de Lisboa, un texto que, «a punto de
cumplir su primer año de vigencia», induce a sentar
«estructuras competitivas capaces de hacer frente a los
sistemas globalizados que nos rodean».
«El papel integrador que, en base a su arraigo, desempeñan
las regiones debe conducirnos al diseño una estrategia
apta para hacer frente a la crisis económica, financiera
y social. Una estrategia duradera que, fiel al espíritu
europeísta, siga haciendo de Europa un espacio de libertades
respetuoso con los Derechos Fundamentales, ha significado
la Presidenta.
Angel Gómez Montoro, Rector de la Universidad de Navarra,
completó la presentación con una alusión
a las «dificultades» que acompañan al Tratado
de Lisboa, un decálogo que pese a la crisis, ha puesto
en marcha «reformas de calado».
Luis María Díez-Picazo, Magistrado del Tribunal
Supremo y Catedrático de Derecho Constitucional, ha sido
el primer ponente en formular sus impresiones en torno al proceso
de integración europea. Díez-Picazo insistió
en que el de Lisboa es «un Tratado de reforma de los tratados
constitucionales de la Unión, cuyo objeto es salvar lo
salvable del naufragio del Tratado Constitucional, tras el fracaso
de éste en su proceso de ratificación en Francia
y Holanda». En un tiempo «récord» desde
que la Presidencia alemana lanzó su propuesta ha
precisado Díez se recogieron en el Tratado de Lisboa
«algunos de los aspectos fundamentales» de la nonnata
Constitución Europea, «no así el principio
de primacía del Derecho de la Unión sobre el Derecho
de los estados miembros. En definitiva, se salvó lo salvable
y se hizo de un modo más modesto y discreto que en el caso
de la frustrada Constitución», ha corroborado.
Antonio López Castillo, Profesor Titular de Derecho Constitucional
de la Universidad Autónoma de Madrid, lanzó una
serie de «proyecciones críticas» en torno a
la nueva configuración institucional de la UE, sobre todo
en lo referido a los principios de «igualdad y legitimidad
democrática», que a su entender dejan «mucho
que desear». Pese a ello, López Castillo ha asegurado
que «se han producido algunos avances, de hecho los Parlamentos
estatales, que habían quedado al margen, aparecen por vez
primera no sólo como los que ratifican las reformas, sino
como colaboradores necesarios en las tareas de desarrollo de la
Unión. Se ha formalizado su presencia, lo cual tendrá
relevancia en el futuro inmediato de la UE», pronosticó.
Antonio Pastor Ridruejo, Catedrático Emérito de
Derecho Internacional Público y antiguo Juez del Tribunal
Europeo de Derechos Humanos, resaltó la seguridad jurídica
que, para el ejercicio y salvaguarda de los derechos fundamentales,
supone del Tratado de Lisboa.
«El Tratado de Lisboa incorpora la Carta de Derechos Fundamentales
de Niza (2001), lo cual es un paso importante en materia de seguridad
jurídica, pues estamos ante un tratado jurídico
vinculante, que conlleva la aceptación del Convenio de
Roma. Hemos pasado a un sistema de seguridad jurídica reforzada
que será efectivo una vez que entre en vigor la adhesión
de la UE al Convenio de Roma», apuntó.
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Las jornadas contaron con la presencia
de numerosos estudiantes y profesionales
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