"Nadie ignora que entre todas las Escrituras, incluso del Nuevo Testamento, los Evangelios ocupan, con razón, el lugar preeminente, puesto que son el testimonio principal de la vida y doctrina del Verbo Encarnado, nuestro Salvador" (Dei Verbum, n. 18). Esta frase del Concilio Vaticano II expresa de modo contundente la importancia que tienen los Evangelios en la fe de la Iglesia. Estas palabras expresan también la trascendencia que tiene la materia en un estudio profundo de la Verdad cristiana como el que se pretende en la Teología.
Sin embargo, el texto conciliar que acabamos de citar sigue con otro párrafo: "La Iglesia siempre y en todas partes ha defendido y defiende que los cuatro Evangelios tienen origen apostólico. Pues lo que los Apóstoles predicaron por mandato de Cristo, luego, bajo la inspiración del Espíritu Santo, ellos mismos y los varones apostólicos nos lo transmitieron por escrito, como fundamento de la fe, es decir, el Evangelio en cuatro redacciones, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan (Cf. S. Ireneo, Adv. Haer., III, 11, 8)" (Dei Verbum, n. 18). Con estas palabras se indica un punto concreto sobre el contenido de los Evangelios: ellos nos transmiten la predicación de los apóstoles sobre Jesús y su obra.
Pero el texto conciliar sigue todavía con otra afirmación: "La santa Madre Iglesia firme y constantemente ha mantenido y mantiene que los cuatro referidos Evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilar, transmiten fielmente lo que Jesús Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la salvación de ellos, hasta el día en que fue levantado al cielo" (Dei Verbum, n. 19). Con estas frase se afirma que estos textos, aunque remiten a la predicación apostólica, son históricos: transmiten las acciones y las palabras que realizó Jesús en la historia de los hombres para nuestra salvación.
Estas tres notas son las que determinan los contenidos de la asignatura. La Unidad Didáctica 1 trata de examinar, desde un punto de vista histórico, cuáles son las relaciones entre los evangelios, la predicación apostólica y la vida de Jesús; en la Unidad Didáctica 2 se examinan los tres evangelios sinópticos en cuanto deudores de la predicación apostólica y dirigidos, a su vez, a destinatarios distintos; supuestos estos datos, en la Unidad Didáctica 3, se explican los pasajes más importantes de los evangelios, teniendo presente el significado de las acciones y las palabras de Jesús y su reflejo en cada uno de los evangelios.
Finalmente, el programa dedica la Unidad Didáctica 4 a algunas cuestiones del libro de los Hechos de los Apóstoles. En este libro y en otros del Nuevo Testamento "se confirma todo lo que se refiere a Cristo Señor, se declara más y más su genuina doctrina, se manifiesta el poder salvador de la obra divina de Cristo, se cuentan los principios de la Iglesia y su admirable difusión, y se anuncia su gloriosa consumación" (Dei Verbum, n. 20). El estudio del libro de los Hechos de los Apóstoles en el marco de esta materia se debe a que su autor es el mismo que el del tercer evangelio. En cambio se reserva para otra materia el Evangelio de San Juan.