Universidad de Navarra
 
Asignatura:
 
Teología Dogmática: Mariología   2011-2012
 
 
 
 
     
 
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Presentación

Debemos partir del principio de que la Mariología es una asignatura perteneciente a la Teología Dogmática, por tanto, es fundamentalmente especulativa, como lo es la Cristología, la Eclesiología o el Tratado de Dios Uno y Trino.

Más aún, para acceder al estudio teológico de la persona y de la misión de Santa María es preciso tener conocimientos previos de las otras asignaturas de la Teología Dogmática, y en especial de la Cristología, por la conexión tan evidente y necesaria que hay entre ambas materias. En efecto, la reflexión teológica sobre Santa María ha de realizarse en una perspectiva cristocéntrica, porque esta perspectiva responde a lo que es esencial en el ser, en la vida y en la aportación de María a la historia de la salvación. Si toda madre dice relación esencial a su maternidad de tal forma que, al concebir, su vida comienza a decir insustituible referencia a la vida del hijo, con mayor razón ha de decirse que Cristo es toda la vida de esta Mujer elegida para El como Madre en el más humano y pleno de los sentidos. Esto es así hasta el punto de que quien no percibe el radical cristocentrismo del pensamiento cristiano sobre la Virgen no puede comprender la justa proporción en que la Teología realiza sus afirmaciones y propone sus hipótesis en torno a las diversas facetas de la doctrina mariana.

Pero si es verdad que Cristología y Mariología están relacionadas entre sí por vínculos indisolubles, también es claro que la Mariología no puede considerarse como un «duplicado» de la Cristología, ni como un simple desarrollo de la Cristología. La verdad sobre María dice también directa referencia a la verdad sobre la Iglesia. Ella es tipo de la Iglesia y en Ella alcanza la Iglesia su más alta realización. Como Cristo se refleja en María, así también se refleja en El la Iglesia. Por esta razón, «la Mariología tiene por eso no sólo significado cristológico, sino también significado eclesiológico. Se puede ver en María a la Iglesia, y en la Iglesia a María. Quien mira a la Iglesia contempla a María». Con vigor describió esta unión Pablo VI: «Su esencia íntima (de la Iglesia), la principal fuente de su eficacia santificadora, ha de buscarse en la mística unión con Cristo; unión que no podemos pensarla separada de aquella que es Madre del Verbo encarnado, y que Cristo mismo quiso tan íntimamente unida a sí para nuestra salvación. Así ha de encuadrarse en la visión de la Iglesia la contemplación amorosa de las maravillas que Dios ha obrado en María. Y el conocimiento de la doctrina verdadera católica sobre María será siempre la llave de la exacta comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia».

Por otra parte en María se refleja como en ninguna otra criatura el misterio de Dios y de la salvación del hombre. Con formulación acertada y hermosa se ha llamado a santa María «la mujer icono del misterio». En efecto, en su persona realizó maravillas el Omnipotente en forma singular y única, y su historia es, al mismo tiempo, salvación para el género humano y arquetipo de la correspondencia del hombre a la gracia divina. Esto hace que la verdad sobre María esté también indisolublemente ligada a la Antropología teológica. En Ella se manifiesta el cambio que se opera en el hombre redimido por Cristo. Ella es la máxima realización y, al mismo tiempo, el más fiel reflejo, de cómo es la nueva criatura en Cristo y de cuál es la dignidad del hombre redimido en Cristo. Su santidad es llamada y ejemplar de cómo es la santidad humana; su colaboración en la obra redentora pone de relieve que la salvación operada por Cristo llega hasta el punto de injertar al hombre en sí mismo, como el sarmiento en la vid (cf. Jn. 15,1-8), es decir, hasta el punto de darle la propia vida y convertirlo en cooperador de su obra salvadora.

Finalmente, la verdad sobre Santa María afecta también a la Escatología. Su Asunción en cuerpo y alma a los cielos es una referencia de primer orden a la hora de considerar el más allá de la muerte humana, la pervivencia del alma y la relación de la resurrección de la carne con el acontecimiento final de la historia de la salvación

Por lo que se acaba de exponer se puede advertir que la en Mariología inciden de una forma u otra las diversos tratados teológicos: es un punto gordiano donde convergen una riquísima concentración de verdades teológicas. Por esta razón en la Mariología se entrecruzan las nervaduras de la construcción teológica: desde las cuestiones cristológicas y eclesiológicas hasta las relativas a la antropología teológica y a la escatología. Ello hace —la observación es usual entre los teólogos— que la Mariología sea también un punto de referencia de primordial importancia a la hora del diálogo ecuménico.


 
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