El anuncio del Evangelio manifiesta quién es Dios y cuáles son sus designios de amor sobre las criaturas, singularmente las personas humanas. El mensaje revelado contiene, pues, afirmaciones sobre Dios y sobre el hombre. Cuando estudiamos antropología teológica reflexionamos este segundo componente: la revelación a cerca del ser humano.
Afirma el Concilio Vaticano II en la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, n. 22: “En realidad el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Porque Adán, el primer hombre, era figura del que había de venir (Rm 5,14), es decir, Cristo nuestro Señor. Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente al propio hombre, y le descubre la sublimidad de su vocación”. Y más adelante: “El, que es imagen de Dios invisible (Col 1,15), es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En él la naturaleza humana asumida no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido en cierto modo con todo hombre”.
Organizamos la materia en cuatro unidades didácticas:
1ª. En la primera incluimos los temas introductorios: recogen una presentación de la asignatura, sus fundamentos y su historia. Los fundamentos bíblicos se distribuyen en dos temas, dedicados a lo que nos dicen el Antiguo y el Nuevo Testamento sobre el ser humano. El último hace un recorrido histórico por la teología y la cultura cristianas, resumiendo las principales aportaciones antropológicas.
2ª En la segunda unidad didáctica nos fijamos en los distintos aspectos del hombre como imagen de Dios. Tomamos como guía la Constitución Pastoral Gaudium et Spes. Tratamos sobre la vocación a la existencia y el sentido de la vida humana, sobre la persona, la conciencia y la libertad, la estructura espiritual y corporal, las relaciones humanas y el lugar del ser humano en el mundo.
3ª En la tercera, nos adentramos en el estado histórico del ser humano, que es un estado de pecado. Hay un contraste entre el ideal expresado en la imagen de Dios, y el que resulta de las diversas heridas que afectan al comportamiento humano (concupiscencia y debilidad) y a su situación en el mundo (sufrimiento y muerte).
4º En la cuarta, estudiamos el fruto de la acción salvadora de Dios en nosotros. Esto es, el misterio de la gracia. Estudiamos la acción transformadora del Espíritu Santo en el ser humano y la actuación de la persona renovada por la gracia.
La Antropología cristiana es la visión cristiana del hombre. Es muy importante para la evangelización, porque es una gran aportación de la fe cristiana al saber humano, singularmente a la comprensión que la persona humana tiene sobre sí misma y su destino (“sólo Cristo manifiesta el hombre al hombre”).