La asignatura abarca los temas correspondientes a los tratados sobre Dios Uno y Trino. Se le han añadido también algunos temas concernientes a Dios en cuanto Creador y Providente, que se pueden estudiar tanto en el tratado de Dios como en el de la creación. Nos encontramos, pues, ante uno de los tratados nucleares de la Teología, que, como se indica en su mismo nombre –Theo-logía- consiste esencialmente en esto: en el estudio sobre Dios. Se trata por tanto de la cuestión más vital y radical de toda la Teología. Es también la cuestión central, que afecta a todos los tratados, también a la antropología. En efecto, la cuestión sobre Dios, precisamente por su centralidad, es la cuestión más radical incluso en el ámbito estrictamente antropológico. Y es que la relación entre Dios y el hombre es tan estrecha que Dios mismo entra a formar parte de la definición del hombre. En efecto, si para la Filosofía el hombre es un animal racional, para la Teología este mismo hombre, aún siendo animal racional, es ante todo imagen y semejanza de Dios y ha sido elevado a la dignidad de hijo en el Hijo por el Espíritu Santo.
La finalidad del estudio de esta asignatura consiste en conocer de forma ordenada y sistemática las cuestiones más importante en torno al misterio de Dios en su Unidad y en su Trinidad. Estas cuestiones son numerosas y difíciles. Sin embargo, toda la tratadística actual prefiere estudiar conjuntamente todo el misterio de Dios dividirlo en dos asignaturas: una dedicada a la unidad de Dios y otra a su Trinidad de Personas. Se protege así, incluso en la forma de estudio, una de las claves más importantes para captar la radical novedad del Dios predicado por Jesucristo: que el misterio de la unidad de naturaleza le pertenece a Dios con tanto rigor como su trinidad de Personas. Unidad y Trinidad constituyen un único y mismo misterio: el misterio del Dios vivo, tal y como se ha revelado en Cristo.
Como se acaba de señalar, el misterio de la intimidad divina -la unidad en la Trinidad- se ha revelado precisamente en el "economía", es decir, en la intervención salvadora de Dios en la historia, y afecta decisivamente a todo el caminar del hombre hacia Dios. En efecto, la salvación del hombre consiste en una relación de amistad personal entre él y cada una de las tres divinas Personas en cuanto distintas entre sí. Así se explicita, por ejemplo, en la enseñanza de la fe sobre nuestra filiación divina en Cristo -somos hechos hijos en el Hijo por el Espíritu Santo- o sobre la inhabitación trinitaria en el alma del justo, que es morada del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo o, como enseña San Pablo, templo del Dios santo (cfr 1 Co 3, 17).
Como es lógico, si en ninguna de las asignaturas es posible agotar todos los temas, en ésta resulta aún más imposible: Nos ceñiremos a los puntos centrales de la fe cristiana. Afortunadamente, para esta asignatura existen muchos y muy buenos manuales recientes a los que es fácil y grato recurrir para ampliar los conocimientos apenas esbozados en los guiones que se proponen. Entre esos manuales y, por citar sólo algunos de los editados en castellano, se encuentran los de M. Schmaus (Teología Dogmática. I. La Trinidad de Dios, Madrid 1960); C. Fabro (Drama del hombre y misterio de Dios, Madrid 1977); y los de L. F. Mateo-Seco, (Dios Uno y Trino, Pamplona 1998) y J. Morales Marín (El Misterio de la Creación, Pamplona 1994), que son los que seguiremos más de cerca en esta Guía para el Estudio de la Asignatura.