¡Más petróleo ya!
Una nueva tecnología mejora el rendimiento en la generación de biocombustibles.
22 de octubre de 2008

El petróleo se acaba. Y con él, no sólo una fuente de energía
fácilmente aprovechable para combustibles: además nos quedaremos
sin la
materia prima de productos químicos
tan importantes
como son los plásticos, pinturas, algunos fármacos, etc. Como es
sabido, el
petróleo se ha formado a partir de restos de plancton y algas
que quedaron enterrados en el fondo de antiguos mares o lagos. Allí,
sometidos a elevadas presiones y temperaturas, y en ausencia de
oxígeno, se fue formando el preciado líquido a lo largo de extensos
periodos geológicos. ¿No sería posible
reproducir este proceso de manera artificial, obteniendo una mezcla de
hidrocarburos a partir de materia orgánica? Todo lo que se necesita
es aprender a eliminar los átomos de oxígeno de las biomoléculas.
Eso sí, hay que hacerlo sin consumir más energía de la que se
aprovechará después y, por supuesto, en un tiempo bastante más corto
del requerido para formar petróleo del modo
"tradicional".
En la actualidad hay varias maneras de obtener
biocombustibles (los que se generan a partir de material biológico reciente, por oposición a los
denominados combustibles fósiles: petróleo, carbón, gas natural). Dependiendo de cada caso, los
rendimientos del proceso son diferentes, pero no
demasiado altos. Pues bien, según la revista
Science,
un grupo de
investigadores del departamento de Ingeniería Química y Biológica de
la Universidad de Wisconsin en Madison (EE.UU.) ha diseñado un
nuevo
procedimiento que se caracteriza por su
alta eficiencia.
El sistema se alimenta con
glucosa, obtenida a partir de la de la caña de azúcar o de la celulos

a de las plantas, y con
sorbitol (un edulcorante que es producido a su vez de forma sencilla
a partir de la glucosa). Para acelerar las reacciones químicas, el nuevo método usa catalizadores de platino y renio, e
integra una serie de reactores en cascada con la particularidad de que
se pueden conseguir combustibles diferentes con pequeñas modificaciones
en el proceso. Según los autores, si el método se emplea para producir
combustibles,
podría aprovecharse hasta un 65% de la energía contenida
en los reactivos iniciales. Además, los productos del primer reactor
contienen compuestos interesantes para la síntesis de
productos químicos diversos.
José Ramón Isasi
Departamento
de Química y Edafología