Superesponjas
El desarrollo de nanoesponjas podría ayudar a limpiar vertidos tóxicos.
6 de junio de 2008
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Todos
conocemos la utilidad de las esponjas para limpiar vertidos, y existe
un gran interés en fabricar estructuras microscópicas que tengan la
capacidad de absorber selectivamente determinadas sustancias. Un grupo
de investigadores del M.I.T. acaba de publicar en
Nature
Nanotechnology
una técnica para la fabricación de
nanoesponjas
(estructuras de un tamaño en torno a la millónesima parte de un
milímetro). El procedimiento consiste en recubrir una estructura
enmarañada de
nanocables de óxido de manganeso con una capa de silicona para
convertirla en
hidrófoba,
es decir, que repele el agua.
Estas esponjas son unas
láminas
cuya microestructura en forma de nanocables es capaz de absorber
aceites (hasta veinte veces su propio peso), separándolos del agua
gracias a una combinación de
capilaridad
y
superhidrofobicidad.
El material puede regenerarse y reutilizarse durante muchos ciclos, y
al parecer la preparación a gran escala es bastante factible.
De hecho, ya se han

obtenido láminas del tamaño de
una hoja de papel,
algo inusual en nanotecnología.
No cabe duda de que una de las posibles aplicaciones tiene que ver con
la
limpieza de vertidos
de petróleo y similares. Podría ser útil también en la separación de
mezclas de disolventes, gracias a su selectividad. Interesará conseguir
láminas robustas, que no se degraden ni
esparzan posibles residuos tóxicos pero, según indica
Francesco
Stellacci, coautor del estudio, la
tecnología desarrollada será aplicable a otro tipo de materiales.
José Ramón Isasi
Departamento de
Química y Edafología