Las barbas del mejillón

Descubren el secreto de la dureza y flexibilidad de la seda marina
22 de abril de 2010


Se conocen como materiales compuestos ("composites") aquellos cuya estructura consta de dos o más materiales simples, de modo que el conjunto posea propiedades combinadas que mejoren las de esos materiales por separado. Así, por ejemplo, la fibra de vidrio (o de carbono) actúa como refuerzo mecánico en una matriz de resina polimérica, que a su vez se caracteriza por su ligereza y su resistencia al impacto. Los composites se encuentran por todas partes, desde el fuselaje de un avión hasta el cuadro de una bicicleta. También el hormigón y el adobe pueden considerarse materiales compuestos, al igual que productos tan naturales como la madera, los huesos o... las barbas del mejillón.

Los filamentos utilizados por algunos moluscos para pegarse a las rocas están formados por un material conocido como biso o seda marina, que llegó a usarse para fabricar costosísimos tejidos en el antiguo Egipto. Según acaba de publicarse en la revista Science, investigadores alemanes y estadounidenses han analizado con gran precisión la estructura de estas barbas, que están formadas por una cutícula exterior que recubre una zona interior rica en colágeno. Los científicos han comprobado que la estructura microscópica de dicha cutícula es granular y que posee una extraordinaria combinación de dureza y extensibilidad, propiedades imprescindibles que permiten al mejillón resistir las corrientes marinas. Los gránulos están formados por ovillos de una proteína especial llamada mfp-1 (o sea, "mussel foot protein" o proteína del pie del mejillón). Esta proteína se enlaza muy bien con el hierro, proporcionando dureza al material, mientras que la matriz, menos entrelazada, es responsable de la extensibilidad de las fibras.

Según estos autores, además de la robustez mecánica de este material, los enlaces entre el hierro y la proteína explican la capacidad de auto-reparación del mismo:
a diferencia de lo que ocurre en el caso de las uniones covalentes típicas, las uniones entre el hierro y la mfp pueden restablecerse una vez rotas, lo cual da a estas barbas unas propiedades tremendamente interesantes.


José Ramón Isasi
Departamento de Química y Edafología