Aprender a conducir... el calor

Consiguen que el polietileno se convierta en un buen conductor térmico
22 de marzo de 2010


El polietileno es el polímero sintético más sencillo y probablemente también el más utilizado. Su primera aplicación importante consistió en servir como aislante de los cables de los radares británicos durante la segunda guerra mundial, contribuyendo así a la victoria aliada. Hoy lo podemos encontrar por todas partes, desde los embalajes y bolsas hasta artefactos más sofisticados como las prótesis de cadera. Además, sigue empleándose como un excelente aislante eléctrico y también como aislante térmico. Y es que los plásticos, al contrario de lo que ocurre con los metales, son muy malos conductores del calor... ¿o no tan malos?

Recientemente, un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology (Estados Unidos) y de la Universidad de Beijing ha publicado en la revista Nature Nanotechnology un trabajo en el que consiguen precisamente todo lo contrario: hacer del polietileno un buen conductor térmico. Tras desenredar y estirar las largas cadenas de estos polímeros, los científicos han preparado nanofibras cuya conductividad térmica resulta ser mil veces superior a la del polietileno “desordenado” (en el que las cadenas están enmarañadas), y de hecho alcanza un valor similar al de muchos metales. Gracias a esta tecnología, será posible utilizar estos polímeros para sustituir a los materiales metálicos en diversas aplicaciones tales como colectores solares de agua caliente, intercambiadores de calor, etc.


José Ramón Isasi
Departamento de Química y Edafología