Arrancando
flúor
Unos nuevos compuestos de silicio son capaces de convertir los
hidrofluorocarbonos en hidrocarburos.
9 de septiembre de 2008

Es de sobra conocido que los
clorofluorocarbonos (CFCs)
se consideran los principales responsables del agujero en la capa de
ozono. Estos compuestos eran utilizados hasta hace poco como
refrigerantes, disolventes y propelentes de aerosoles, y provocan la
descomposición del ozono por la acción de los átomos de cloro que
llevan en su estructura. Desde la firma del protocolo de Montreal en
1987, los CFCs están siendo
sustituidos
progresivamente por hidrofluorocarbonos (HFCs),
que llevan flúor pero no cloro. Los
HFCs son prácticamente inertes, poco tóxicos y no dañan la capa de
ozono. Sin embargo, no son totalmente inofensivos: la alta estabilidad
de estas moléculas, debida a sus fuertes enlaces carbono-flúor, hace
que estos gases permanezcan mucho tiempo en la atmósfera y
contribuyan en gran medida al
efecto invernadero.
Para
deshacerse de los HFCs, desde hace tiempo se viene buscando un
modo sencillo de convertir los enlaces carbono-flúor en enlaces
carbono-hidrógeno. Esto daría como resultado un
hidrocarburo, que
es mucho más fácil de eliminar (por ejemplo, por combustión). Para
ello, es necesario
“arrancar”
los átomos de flúor y sustituirlos por átomos de hidrógeno,
pero hasta el momento esto no ha sido fácil de conseguir.
Recientemente, la revista
Science
publica una investigación de dos científicos de la Universidad de
Brandeis (Massachusetts) que
han
diseñado un procedimiento para llevar a cabo este intercambio.
Christos
Douvris y Oleg Ozerov han descubierto que esto se puede conseguir si se
emplea una molécula que contenga
silicio, ya que éste es capaz de
unirse a los átomos de flúor con enlaces más fuertes de los que se
forman entre el flúor y el carbono. Así, usando unos nuevos
catalizadores, el silicio se encarga de
“robarle” los átomos de flúor al
carbono
y convierte los HFCs en hidrocarburos. Según los autores del estudio,
se trata de un intercambio favorable y en unas condiciones
particularmente suaves, gracias a los nuevos catalizadores (que además
son fácilmente reutilizables). Esta metodología podría aplicarse a gran
escala, siempre que se consiga abaratar su precio y se perfeccione el
método de eliminación de impurezas del soporte.
José Ramón Isasi
Departamento de Química y Edafología