Imprenta
de tejidos
Una nueva técnica de ingeniería de tejidos utiliza la tecnología del
chorro de tinta para depositar células.
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El pasado mes de diciembre, Francoise Marga
hacía en su laboratorio una demostración del funcionamiento de una
impresora un
tanto especial.
No sólo por su tamaño (unos dos metros de ancho), sino porque lo que
estaba "imprimiendo" eran células que 90 horas después estaban latiendo
como en un corazón.
El nuevo procedimiento para ingeniería de tejidos ha sido desarrollado
por el equipo de Gabor Forgacs en la
Universidad de Missouri,
y ha sido publicado en
Tissue
Engineering. La impresora deposita grumos de
células llamados
esferoides,
y no utiliza ningún armazón. Tres cabezales van depositando los
esferoides de células de diversos tejidos, y éstas se fusionan y dan
lugar a tejidos funcionales utilizando
los mismos procesos
que operan durante el desarrollo embrionario normal.
La idea es "depositar las células y dejar que la naturaleza haga el
resto". Por ejemplo, los investigadores imprimen
tubos ramificados
de células como las que forman los vasos sanguíneos, y las
células
se organizan por sí solas, orientándose y dando lugar a capilares. La
técnica podría perfeccionarse en el futuro para producir
órganos complejos,
con distintos tipos de tejidos.

Por ahora, el equipo de Forgacs se centrará en el desarrollo de
vasos sanguíneos pequeños
que puedan utilizarse como injertos sintéticos, para lo cual deben
conseguir cubrir los tubos con células musculares. También quieren
desarrollar pequeñas estructuras que sirvan para hacer pruebas
toxicológicas y que puedan utilizarse en vez de animales de
experimentación. En el futuro, los investigadores apuntan a la creación
de órganos funcionales a partir de las células de los propios
pacientes. Forgacs predice que
uno
de los primeros será el riñón: “puede que no parezca
exactamente un riñón, pero funcionará exactamente igual”.
Javier Novo
Departamento de Genética