Clones del
congelador
Consiguen clonar un ratón
que llevaba 16 años congelado.
27 de noviembre de
2008

Con la aparición de las técnicas de clonación, allá por los años de la
oveja Dolly, ya se sugirió que una de las aplicaciones de esta técnica sería la
“resurrección” de especies extintas,
alimentando así ideas de posibles parques jurásicos y similares.
Pero con el tiempo se vio que la clonación es un proceso complejo, para
el que se necesitan células con un núcleo bien conservado, y dichas
células, como es natural, no se encuentran en los restos de huesos
fósiles.
La solución podría estar en
muestras que hayan permanecido congeladas
desde el momento de su muerte. De hecho, se han llevado a cabo con
éxito algunas clonaciones a partir de células que habían sido
congeladas en el laboratorio, siguiendo un proceso de congelación con
pasos muy concretos y utilizando unas sustancias “crioprotectoras” que
protegen los materiales celulares durante la congelación.
Recientemente, investigadores japoneses
han clonado con éxito un ratón que llevaba 16 años congelado.
El ratón había sido congelado entero, sin emplear sustancias
protectoras. Los científicos, que publican sus hallazgos en la revista
PNAS,
crearon células madre embrionarias
utilizando el material genético de células del cerebro del animal, que
había estado a almacenado a -20 ºC. Después, los investigadores
usaro
n los núcleos de esas células
madre para introducirlos en óvulos de ratón y así obtener clones. El
proceso fue laborioso y complicado, pero consiguieron obtener algunos
ratones sanos.
Este trabajo demuestra que
sería posible clonar animales
que se hubiesen conservado en condiciones de congelación adecuadas. El
mejor candidato, o al menos el que está en boca de todos, sería el
conocido
mamut, del que se han
encontrado algunos ejemplares congelados, aunque los científicos
piensan que probablemente no han estado en condiciones óptimas de
congelación y por tanto será difícil clonarlo con éxito.
Javier
Novo
Departamento de Genética