
Aunque
los tratamientos contra el cáncer actúan de diversas maneras, es muy
común que maten las células tumorales porque alteran las
mitocondrias,
que son los orgánulos donde se lleva a cabo la respiración celular.
Muchos de estos tratamientos desestabilizan las mitocondrias y esto
acaba con la vida de las células cancerosas, que necesitan respirar a gran velocidad. Un grupo de
investigadores de Nueva York acaba de publicar en la revista
Cancer Research que la vitamina C podría
contrarrestar la acción de algunos tratamientos antitumorales.
La vitamina C tiene varios efectos conocidos, entre los que está precisamente el
proteger a las células de los productos tóxicos
que se generan durante su respiración. Por esto, estos investigadores
trataron células de dos tumores con varios fármacos antitumorales
utilizados en quimioterapia, comprobando a la vez qué pasaba si se añadía vitamina C previamente al tratamiento. Así,
cuando
las células habían estado creciendo en presencia de vitamina C antes de
ser tratadas con los fármacos antitumorales, resistían mejor al tratamiento, y se observaba entre un 30% y un 70% menos de muerte celular. En
ratones de laboratorio en los que se habían inducido tumores,
la administración previa de vitamina C también redujo la eficacia de los tratamientos antitumorales.

Al analizar distintos parámetros para ver cuál era la causa de este efecto, los investigadores llegaron a la conclusión de que
la vitamina C protege a las mitocondrias,
por lo que las dosis usadas habitualmente de estos fármacos
son menos eficaces a la hora de matar las células tumorales. Aunque
esto no se ha probado todavía en humanos, parece que el efecto
beneficioso de los suplementos de vitamina C podría ser un
arma de doble filo en pacientes que están siendo tratados con quimioterapia. Como decían los antiguos, “en el medio está la virtud”.