El
sistema inmune es
capaz de reconocer moléculas extrañas (llamadas
antígenos)
para desarrollar los anticuerpos y las células
especializadas que atacan y digieren específicamente a los
agresores. La visión clásica es que el feto
tienen un sistema inmunológico muy inmaduro, incapaz de
generar respuestas fuertes y específicas, y por eso los
recién nacidos son más propensos a sufrir
infecciones.

Un estudio realizado en la
Universidad de Columbia, en Nueva York, y publicado recientemente en la
revista
Journal of
Clinical Investigation, pone en duda esta supuesta
inmadurez del sistema inmunológico de los recién
nacidos. Los investigadores vacunaron frente al virus de la gripe a un
grupo de mujeres que estaban en el segundo o tercer trimestre
del embarazo. Sorprendentemente,
uno
de cada tres niños nacieron con anticuerpos y
linfocitos capaces de reaccionar específicamente frente al
virus.
Aunque todavía se trata de resultados preliminares, y no
está clara la intensidad ni la duración de la
respuesta inmune de los recién nacidos, estos resultados
demuestran, al menos, que
los
antígenos administrados a la madre han logrado pasar al feto,
y que el sistema inmune de éste ha sido capaz de generar una
respuesta inmune específica. Esto es de gran relevancia
porque implica que muchas de las sustancias que están
presentes en la madre durante el embarazo podrían llegar al
niño, el cual puede reaccionar frente a ellas.
Además, esto abre la posibilidad de modificar las vacunas
existentes en la actualidad para que sean eficaces tanto en la madre
como en el feto, lo que tendría gran importancia sanitaria.