
El
sistema inmune
es la primera línea de defensa frente a agentes externos, ya sean
microorganismos, células u órganos que son reconocidos como "extraños".
Gran parte de este ejército está formado por
linfocitos,
unas células que circulan por la sangre o se acumulan en órganos como
los ganglios linfáticos. Estos linfocitos son los responsables de
distinguir lo "propio" de lo "extraño" y de poner en marcha el ataque
frente a los agresores.
El embarazo es un momento especialmente delicado,
ya que el feto es un ser distinto a la madre y por tanto el sistema
inmune de ésta podría atacarlo, pero por distintas razones esto
habitualmente no sucede. Lo mismo ocurre al revés: algunas células de
la madre consiguen cruzar la placenta y llegar al feto, pero el sistema
inmune de éste no siempre las ataca. Una investigación reciente
descifra el mecanismo responsable de esta
tolerancia inmunológica en el feto.
Investigadores de la
Universidad de California en San Francisco publican en la revista
Science un estudio en el que demuestran que los ganglios linfáticos del feto contienen un número relativamente alto (hasta un
1%) de
células de la madre que han pasado al niño
a través de la placenta. Estas células sobreviven sin sufrir el ataque
del sistema inmune fetal, y de hecho algunas están todavía presentes
después de varios años. Los científicos han demostrado que esta
tolerancia se debe a unos linfocitos especiales llamados
células T reguladoras, una especie de mediadores de paz que evitan el ataque a las células maternas.
Este hallazgo es importante por varios motivos. En primer lugar, demuestra que
el sistema inmune ya está funcionando en el feto,
algo sobre lo que existía cierto debate (en ratones, por ejemplo, el
sistema inmune no comienza a funcionar hasta el momento del
nacimiento). Por otro lado, el papel importante que juegan estos
linfocitos T reguladores en la tolerancia inmunológica frente a las
células de la madre sugiere que estos mismos "pacifistas"
podrían ser los responsables de la tolerancia frente a las propias células fetales, y que podrían modificar también la respuesta a las vacunas o a los transplantes de órganos.