
El
sistema inmune
es un sofisticado mecanismo para rechazar todo lo que es extraño.
Gracias a él nos deshacemos de muchas de las infecciones que sufrimos
por microorganismos, y la potencia de este sistema queda de manifiesto
en los transplantes, cuando el órgano transplantado no es compatible
con el receptor y es rechazado. Desde hace años se viene estudiando por
qué los tumores no son rechazados por nuestro sistema inmunológico
natural, y esto ha dado origen a la idea de obtener
vacunas contra el cáncer.
Desafortunadamente, los tumores son capaces de escapar a la acción
sistema inmunológico, por lo que estos esfuerzos han tenido pocos
resultados satisfactorios.
Ahora, investigadores en Estados Unidos publican en el
New England Journal of Medicine que han conseguido la
remisión de un melanoma
en un paciente de 52 años que tenía metástasis. Al enfermo se le
extrajeron linfocitos T CD4+, que son las células encargadas de
destruir a los invasores extraños. Estas células fueron expandidas
mediante cultivo celular, incubándolas con células que eran ricas en
una molécula específica de los melanomas. Después de purificar
varios millones de estas células, preparadas especialmente para reconocer y destruir melanomas, las volvieron a inyectar al mismo enfermo.
Dos años después del tratamiento, las lesiones tumorales han desaparecido y el paciente está sin síntomas de la enfermedad.
Evidentemente, estos resultados son preliminares y deben ser
confirmados en otros pacientes y en otros tipos de cáncer.
La nueva técnica es compleja, y los propios autores reconocen que no
siempre funcionará con la misma eficacia. En cualquier caso, este
trabajo supone un espaldarazo para el
desarrollo de nuevas terapias basadas en la destrucción de los tumores por el sistema inmunológico de los propios enfermos.