
La
malaria
(ó paludismo) es una enfermedad causada por un parásito que entra en
los glóbulos rojos y los destruye. Esta enfermedad dejó de
recibir atención tras erradicarse de Europa y Estados Unidos, pero
según cifras oficiales la malaria
mata cada año alrededor de un millón de personas
en todo el mundo, la mayoría de ellos niños menores de 5 años. De
hecho, la mitad de la población mundial vive en áreas donde se
transmite la enfermedad.
Los esfuerzos por encontrar una
vacuna eficaz no han dado muchos frutos. Desde hace algunos años, la
empresa farmacéutica GlaxoSmithKline viene desarrollando
una vacuna llamada RTS,S
que ha tenido resultados esperanzadores. Con la ayuda de otros
organismos y fundaciones, los investigadores han podido llevar a cabo
ensayos clínicos en varias poblaciones africanas donde la transmisión de malaria es alta, y los resultados acaban de ser publicados en el
New England Journal of Medicine.

Según los nuevos datos, la administración de la vacuna a 894 niños entre 5 y 17 meses de edad
disminuyó la frecuencia de malaria
en más del 50%. Además, cuando la vacuna se administró junto con otras
vacunas (contra la polio, el tétanos, la tos ferina, etc) se comprobó
que no había interacciones que resultasen peligrosas o disminuyesen la
eficacia de las vacunas. Estos resultados son muy esperanzadores, y los
ensayos clínicos continuarán con una
nueva fase
en la que la vacuna se administrará a 16.000 niños de 11 localidades
africanas en las que hay distinto riesgo de transmisión de la
enfermedad. Si todo va según lo previsto, los científicos esperan que
la vacuna esté
disponible en el año 2012.