
Los
efectos de la menopausia pueden aliviarse con la administración de las hormonas necesarias, lo que se conoce como
terapia de reemplazo hormonal. Un efecto secundario adverso de dicha terapia es el aumento del riesgo de desarrollar
trombos en la sangre,
pero hasta ahora no hay datos concluyentes sobre la magnitud de este
riesgo, o si es distinto para las diferentes pautas terapéuticas que se
pueden emplear.
Un equipo de investigadores franceses a llevado a cabo lo que se conoce como
"meta-análisis",
es decir, el análisis conjunto de varios estudios diferentes sobre un
mismo tema. En concreto, han combinado los datos de ocho estudios
previos para estimar el riesgo de desarrollar trombos durante la
terapia hormonal. La conclusión más llamativa es que
la administración por vía oral tiene un riesgo significativamente mayor que la administración en parches cutáneos.
Estos resultados, publicados en el
British Medical Journal,
confirman que el riesgo global de desarrollar trombosis es bajo (1 de
cada 1000 mujeres sanas entre 50 y 60 años, en el caso del tratamiento
oral), y que las complicaciones aparecen sobre todo el primer año del
tratamiento. Cuando las hormonas se administran en forma de parches
cutáneos, los investigadores han visto que el riesgo de complicaciones
trombóticas es
2-3 veces menor.
Lógicamente, estos riesgos aumentan en presencia de otras
enfermedades, sobrepeso o predisposición genética a sufrir problemas de
coagulación

.
Estas conclusiones
deberán ser confirmadas
por estudios dirigidos específicamente a analizar las razones de la
formación de trombos, especialmente cuando las hormonas se administran
oralmente. Aunque los expertos continúan recomendando la terapia
hormonal en mujeres sanas que realmente sufren problemas serios debidos
a la menopausia, aconsejan
utilizar la dosis más bajas que sea suficiente para controlar los síntomas, y prolongar el tratamiento el menor tiempo posible.