
Investigadores australianos han descubierto que el corazón de los mamíferos tiene la capacidad de
reemplazar las células musculares defectuosas,
al menos durante el periodo fetal. Inactivando un gen que es necesario
para el correcto funcionamiento de las fibras musculares cardiacas, los
científicos crearon unos ratones que tienen serios
problemas cardiacos durante el desarrollo embrionario, con gran cantidad de fibras musculares muertas. Sorprendentemente,
al examinar ratones recién nacidos vieron que tenían corazones sanos, sin rastro de células musculares dañadas.
Los
investigadores se plantearon dos posibles explicaciones para este
hecho: o bien las células dañadas han desaparecido por una muerte
celular selectiva, o bien las células sanas han proliferado y
reemplazado a las defectuosas. Haciendo varios experimentos, llegaron a
la

conclusión de que la reparación se produce porque
las células normales del corazón fetal son capaces de multiplicarse y reemplazar las fibras dañadas, dando como resultado corazones que funcionan con normalidad en el momento del nacimiento.
El estudio aparece publicado en la revista
Developmental Cell, y tiene gran interés porque esta propiedad de las células cardiacas
no era conocida previamente
en mamíferos. Generalmente se considera que las fibras musculares del
corazón adulto no tienen esta capacidad regenerativa, y precisamente
por esto existe tanto interés en el uso de células madre para el
tratamiento de enfermedades cardiacas. Estos resultados, en cambio,
sugieren que también sería posible utilizar células del propio corazón
con fines curativos.