
La
Esclerosis Múltiple
es una enfermedad neurodegenerativa que
afecta a miles de personas en nuestro país.
La causa es
un funcionamiento anómalo del sistema inmune, que ataca la
mielina
que recubre los nervios. Como resultado, los pacientes sufren defectos
en la visión y en la coordinación de los movimientos. Dado que no hay
ningún tratamiento que cure la enfermedad, es importante identificar
nuevas dianas que puedan llevar a terapias más eficaces.
Esto
es lo que ha hecho un grupo de investigadores de la Universidad de
Stanford, en California, al analizar las proteínas que están presentes
en las lesiones cerebrales de enfermos con esclerosis múltiple.
Utilizando una tecnología llamada
"proteómica",
en la que se identifican todas las proteínas presentes en una muestra
biológica, los investigadores vieron que las placas crónicas que se
forman en los pacientes contienen cantidades elevadas de
dos proteínas relacionadas con la
coagulación, que hasta ahora no se habían relacionado con
esta enfermedad. Después utilizaron un
modelo animal de ratones
que desarrollan una dolencia similar a la esclerosis múltiple, y vieron
que al interferir con la acción de esas proteínas se consigue frenar
el desarrollo de la enfermedad en estos animales. Los
resultados
han sido publicados en la revista
Nature.

El
estudio es importante por dos razones. En primer lugar, muestra que la
tecnología proteómica tiene la capacidad de identificar dianas
terapéuticas que se desconocían, y cuya implicación en el proceso no se
sospechaba. Además,
permite conocer mejor los factores que llevan a desarrollar esclerosis
múltiple, al implicar a los procesos de coagulación en la misma.
Aunque el trabajo está en sus fases inciales, cabe la esperanza de que
abra las puertas a
nuevos
tratamientos que lleven a la curación de la enfermedad.