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El cambio
mortal del meningococo Descubren el
disfraz que adopta la bacteria de la meningitis para poder diseminarse
por el organismo
8
de marzo de
2011
Muchas
bacterias viven en nuestra boca, en la garganta, en el intestino o
sobre nuestra piel y se propagan de una persona a otra. Estas bacterias
se denominan “comensales”, porque compartimos la misma “mesa” con
ellas. Aunque la mayoría de la veces el co-habitar con estas bacterias
tiene consecuencias beneficiosas para nosotros, de vez en cuando son
responsables de infecciones muy graves como la septicemia (una
infección generalizada por presencia de bacterias en la sangre) o la
meningitis (una inflamación de las membranas que recubren el cerebro).
Esta última enfermedad, precisamente, está causada en muchos casos por
una bacteria llamada Neisseria meningitidis, conocida popularmente como
meningococo, que vive en las gargantas de un tercio de los humanos, en
muchos casos sin producir síntomas. Un grupo de microbiólogos franceses ha descubierto cómo esta bacteria es capaz de cambiar su superficie durante el ciclo de infección para facilitar su diseminación por el organismo. El meningococo posee en su superficie una estructura, denominada pili, que le permite adherirse a la superficie de las células humanas e infectarlas. Además, esta estructura facilita que unas bacterias se unan a otras para formar pequeños agregados o microcolonias. Los microbiólogos, tal y como publican en la revista Science, han descubierto cómo hace el meningococo para controlar la modificación de estos pili. Añadiendo determinadas moléculas a estas estructuras, las bacterias mantienen la capacidad de pegarse a las células humanas pero pierden la unión con las otras bacterias. Así, una pequeña proporción de meningococos puede despegarse de la microcolonia y viajar a otro lugar del cuerpo, lo que podría causar la infección. Esto explicaría por qué en algunos casos esta bacteria comensal que no produce síntomas pasa a ser un patógeno incluso mortal. Este trabajo avanza en el entendimiento de los mecanismos moleculares que regulan el ciclo de Neisseria meningitidis, un paso fundamental para desarrollar nuevas estrategias de prevención y tratamiento de la meningitis. Ignacio López-Goñi Catedrático de Microbiología Universidad de Navarra |
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