Un estudio publicado en
la revista
Nature
Medicine ha sorprendido a los investigadores de
todo el mundo, al demostrar que
un
corazón artificial de rata es capaz de funcionar latiendo
con un 2% de eficacia respecto a un corazón normal.

Es
conocido que uno de los aspectos más críticos en los transplantes de
órganos es la escasez de donaciones, además de la necesidad de combatir
el rechazo inmune cuando se utilizan órganos procedentes de individuos
genéticamente distintos. Por eso hay gran interés en desarrollar
tecnologías que permitan crear
órganos
artificiales, preferiblemente usando células madre del
propio individuo.
Esto
último (la obtención de células madre pluripotenciales de cualquier
individuo adulto) está ya al alcance de la mano gracias a los avances
ocurridos en este campo en los últimos meses (Ver "
Células
de la piel para curar la anemia"). En cambio, cómo utilizar
estas células para
recrear
un órgano completo en tres dimensiones sigue siendo un
problema de difícil resolución.
Ahora,
un grupo de bioingenieros estadounidenses han demostrado que esto es
posible en ratas. Lo más sorprendente es la técnica utilizada, que
consiste en
vaciar un
corazón normal de todas sus células musculares,
dejando sólo la estructura cartilaginosa interna. Sobre esta armazón
gelatinosa, inyectaron células musculares inmaduras de una rata recién
nacida, y estas células repoblaron la estructura de soporte,
organizándose de tal modo que
comenzaron
a contraerse y a bombear sangre.
Evidentemente,
para poder ver aplicaciones médicas de esta tecnología será
necesario perfeccionarla (la eficacia del bombeo es únicamente
del
2%, por ejemplo). De todas formas, el hallazgo abre la posibilidad de
reconstruir los órganos más frecuentemente transplantados (corazón,
hígado y riñón) a partir de células del propio paciente, lo cual podría
revolucionar el campo de los transplantes médicos.