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¿Vida
artificial? Consiguen que un microorganismo se
mantenga vivo con un genoma totalmente sintético
21
de mayo de
2010
En el año 2008 saltó a los medios de comunicación la noticia de que unos investigadores habían logrado crear “vida artificial”.
La cosa parecía interesante, aunque una lectura más atenta del artículo
científico dejaba claro que el asunto no era tan espectacular: por
primera vez se había sintetizado en el laboratorio un genoma completo.
Curiosamente, ayer todos los medios nos obsequiaron con titulares
similares.Un tipo de microorganismos, llamados micoplasmas, son los seres vivos más simples que se conocen, y su genoma es el más pequeño, con unos quinientos genes en total. Por eso constituyen un material de trabajo ideal para responder a una pregunta crucial de la biología moderna: ¿cuál es el número mínimo de genes que necesita un ser vivo? Para poder responser a esta cuestión, es necesario desarrollar los métodos que permitan fabricar genomas a medida, para identificar cuáles son las combinaciones capaces de mantener con vida un microorganismo. Esto es precisamente lo que desde hace años están investigando científicos del J. Craig Venter Institute de Maryland. En 2007, estos investigadores consiguieron intercambiar los genomas de dos especies distintas de micoplasma. Es decir, le quitaron el genoma a un tipo de micoplasma, que se quedó incapaz de seguir con vida; hicieron lo mismo con otro tipo distinto de micoplasma, y después introdujeron en cada bacteria el genoma que habían extraído de la otra. Sorprendentemente, las bacterias recobraron la vida y comenzaron a comportarse de acuerdo con el nuevo genoma que llevaban en su interior. Este experimento demostró que la sustitución de un genoma por el de otra especie, al menos en estos microorganismos, era suficiente para que la bacteria cambiase su comportamiento. El siguiente paso fue crear un genoma de micoplasma sintético, fabricado totalmente en el laboratorio. Ahora, lo que han hecho es introducir este genoma sintético en un micoplasma al que previamente habían quitado todo su ADN, comprobando que el nuevo genoma es capaz de tomar el control de la bacteria y mantenerla viva. Como es obvio, esto no puede calificarse como "creación de vida artificial", porque la fabricación de un genoma sintético no es suficiente para constituir un ser vivo completo. La vida no surge cuando pones un genoma en un tubo, sin más, sino que hace falta que estén presentes todas las proteínas que llevan a cabo las funciones vitales de la célula. Para lograr un ser vivo verdaderamente artificial será necesario sintetizar en el laboratorio todos los demás componentes celulares y ensamblarlos de modo que el conjunto sea capaz de crecimiento y división independiente, que son dos de las características comunes a todos los seres vivos. Aún así, este trabajo podría encontrar aplicaciones interesantísimas, porque proporciona una plataforma que permite crear organismos con propiedades biotecnológicas concretas. Se podría, por ejemplo, sintetizar un genoma con determinados genes e introducirlo en estas bacterias, para tener así microorganismos especializados en algunas funciones biológicas de interés, tales como la formación de biocombustibles, la fabricación de productos químicos, o la destrucción de contaminantes. Y, sobre todo, permitirá conocer cuál es el número mínimo de genes necesarios para la vida, lo cual nos dará pistas sobre la estructura que tenían los genomas de los primeros seres vivos que aparecieron sobre el planeta, hace unos 3.500 millones de años. Javier Novo Departamento de Genética |
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