Troyanos
microscópicos
Virus que usan la estrategia del caballo de Troya para entrar en las
células.
27 de mayo de 2008

Un reciente trabajo publicado en
Science
demuestra que el virus
vaccinia,
miembro de una familia de virus que incluye al de la viruela
humana, es capaz de “camuflarse” y confundir a la célula
huésped para
que engulla al virus utilizando el mecanismo de
endocitosis (el
proceso por el que las células internalizan sustancias desde
el exterior).
Cuando una célula está dañada o comienza su proceso de muerte
programada (
apoptosis),
se producen una serie de cambios, como por ejemplo la redistribución de
unos lípidos especiales de la membrana celular. Estos
lípidos,
habitualmente presentes en la cara interna de la membrana, pasan a
colocarse en el exterior, lo cual favorece que los restos celulares
sean fagocitados y destruidos por células "limpiadoras"
especializadas.
Según los autores de este trabajo, el virus vaccinia es capaz de
“camuflarse”
empleando estos mismos procesos para favorecer su entrada en las
células. Por una parte, la envoltura que
rodea al virus está enriquecida en estos lípidos, lo que puede
disparar su internalización. Además, cuando el virus se fija a
la
superficie celular envía algún tipo de señal para estimular la
formación de burbujas en la membrana de la célula huésped, y
esto
crea invaginaciones y vesículas que acaban por introducir el virus en
el interior de la célula. Usando inhibidores de la formación
de burbujas y otros agentes que bloquean estos lípidos
especiales,
los investigadores han
sido capaces de
inhibir
la entrada del virus.
Estos resultados muestran que el virus
vaccinia se aprovecha de un
sistema natural, del cual la célula no puede
desprenderse, para
entrar en su interior como si de un auténtico
caballo de Troya se
tratara. Para el virus, emplear esta estrategia supone
varias ventajas. En
primer lugar, permite la internalización de
partículas virales grandes, que no podrían entrar por otros
mecanismos (estos virus son los más complejos y grandes que se
conocen). Además, esto permite que el virus pueda infectar muchos tipos
de células diferentes, puesto que este mecanismo es muy común.
Finalmente, el camuflaje permite al virus evitar
su detección por el sistema inmune.
Este descubrimiento muestra una vez más cómo algunos
patógenos son capaces de
utilizar la maquinaria endocítica de la célula en su propio provecho
para entrar en su interior. Además, abre nuevas vías para desarrollar
estrategias dirigidas a evitar la entrada de estos virus en las
células, lo cual podría tener gran repercusión en muchas enfermedades
humanas.
Ignacio López Goñi
Departamento de
Microbiología y Parasitología, Universidad de Navarra