
Los
neurotransmisores son sustancias químicas
que facilitan la comunicación entre las neuronas, ya que son secretados
en las
sinapsis (uniones entre neuronas).
Un
neurotransmisor de gran importancia en el sistema nervioso central es
la
serotonina, que juega un papel importante en el control de la
ansiedad. No en vano, el conocido fármaco
prozac (fluoxetina) es un
inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina en las sinapsis, lo
cual permite prolongar su acción neurotransmisora y, consecuentemente,
su acción antidepresiva.
Un trabajo de Cornelius
Gross y colaboradores del
European Molecular Biology Laboratory en
Monterotondo (Italia), publicado recientemente en
Nature Neuroscience,
ha demostrado que el receptor de serotonina es necesario para que el
cerebro pueda modular la respuesta al miedo ante situaciones
estresantes, provocadas por un ingenioso paradigma de
estímulo-respuesta en ratones de experimentación.
En
el diseño experimental empleado por este grupo, los ratones
recibían
una descarga eléctrica cuando eran expuestos a un destello luminoso.
Rápidamente, los animales aprendían a quedarse quietos cada vez que
aparecía la luz, en previsión de la descarga eléctrica. En cambio,
cuando sólo recibían la descarga de manera esporádica, los ratones
manifestaban menos miedo al estímulo presentado. Curiosamente, cuando
se realizaba el experimento sobre ratones que carecen de un receptor de
serotonina, se observó que el nivel de miedo era el mismo en los dos
casos del ensayo experimental: al parecer, estos animales son
incapaces
de evaluar bien el grado de amenaza ante una situación incierta.
En
el siguiente paso experimental, el grupo italiano consiguió que los
ratones sin los receptores de serotonina respondiesen con normalidad a
esos estímulos lesivos, inhibiendo un circuito
concreto del
hipocampo. Esta región de la corteza cerebral es

tá muy relacionada con la memoria. Bloqueando
esa zona del cerebro con fármacos, vieron que ahora los ratones sin el
receptor de serotonina se comportaban como los ratones normales.
La
conclusión de este trabajo es que también el hipocampo podría estar
implicado en la valoración del riesgo por parte del animal. Aunque no
existen estudios de neuroimagen que demuestren que esto también
sucede en el hombre, Gross piensa que
estos circuitos básicos
han sido conservados a lo largo de la evolución y que lo encontrado en
ratones podría ser aplicable a la especie humana.