Nuevas especies microbianas: brújulas del calentamiento global
Encuentran fósiles microbianos con magnetita de gran tamaño en sedimentos de hace 55 millones de años.
30 de octubre de 2008

El
cambio climático está manifestándose con la desaparición de numerosas
especies, pero es igual de cierto que nunca antes en la historia se
habían descubierto tantas nuevas especies como en esta última década.
El ambiente cambia y con él los seres vivos, y así surgen nuevas
especies. La revista
PNAS publica
on-line el descubrimiento de un yacimiento rico en extrañas formas
microbianas no descritas hasta ahora. El interés que ha despertado
dicho hallazgo reside en la edad de los sedimentos, 55 millones de
años, correspondiéndose con la llamada
“máxima termal Paleoceno-Eoceno”
que causó un aumento de cinco grados centígrados en los trópicos y de
más de seis en el Ártico. Según los científicos, el momento actual
puede estar marcando el comienzo de un período similar.
¿Qué
supuso dicho calentamiento?. Estas nuevas condiciones térmicas vinieron
acompañadas con un súbito incremento en las concentraciones de hierro,
elemento indispensable para la vida celular pero que, incluso, algunas
bacterias pueden emplear como fuente de energía. Este tipo especial de
microoganismos acumulan el hierro en su interior como cristales de
magnetita. El grupo de científicos liderados por
Vali de la
Universidad de McGill en Montreal,
han descubierto en estos sedimentos de la costa de New Jersey (EEUU) la
presencia de gigantescos cristales de magnetita con originales formas,
no solo en micoroganismos procariotas, tipo bacteriano, sino también en
eucariotas. Se trataría de nuevas especies no descritas en los anales
de la paleontología, que han bautizado, temporalmente, con nombres
como
"Magnetic Death Star".
Curisosas formas estrelladas de magnetita de hasta 4 micrómetros de
largo, cien veces más grandes que los encontrados hasta la fecha. Estos
organismos podrían haber utilizado este mineral como herramienta para
la orientación en los sedimentos marinos, a modo de
brújulas,
tal y como lo hacen hoy en día algunas bacterias y animales
migratorios, como tortugas, peces y aves. Aunque tal vez, dada la gran
dureza del minereal, también podrían haberlas utilizado como
caparazones protectores frente a las agresiones ambientales. Es
significativo que en aquél mismo periodo desapareció, como consecuencia
del calentamiento global, un 40% de los foraminíferos, microorganismos
eucariotas (protozoos).

Los investigadores están ahora buscando estas nuevas especies microbi
anas
en
otras zonas del planeta, aunque, de momento, no los han encontrado ni
en yacimientos más antiguos ni en los más modernos. El grupo de Vali
especula con la posibilidad de que el abrupto calentamiento global que
experimentó el planeta durante ese periodo provocó una diversificación
de organismos formadores de magnetita, y que el cambio posterior
provocó la desaparición de muchos de ellos. Tal vez se extinguieron o
tal vez no y aun hoy en día se encuentren en algún recóndito hábitat de
este rico y tan heterogéneo planeta. La vida sigue su curso de
adaptación. La naturaleza está rebosante de información sobre el pasado
que nos puede ayudar a comprender el presente y prepararnos así para el
futuro.
Cristales de magnetita en el interior de una bacteria
Carlos Gamazo
Departamento
de Microbiología