La vida maravillosa

Reclasifican el enigmático Nectocaris del Cámbrico como un cefalópodo.
8 de junio de 2010


Muchos de los suscriptores de A Ciencia Cierta seguramente habrán leído "La vida Maravillosa", el libro en el que Stephen Jay Gould relata el descubrimiento de fósiles en un yacimiento de la Columbia británica hace poco más de un siglo. Este yacimiento, extraordinario tanto por el número como por la morfología de los fósiles, sugirió por primera vez la rápida aparición de seres vivos con planes corporales muy diversos hace 540 millones de años, fenómeno que se conoce como la explosión del Cámbrico. Con su prosa elegante y sugerente, Gould describe estos extraños -casi monstruosos- fósiles, que en su día no pudieron ser clasificados dentro de las categorías animales conocidas.

Pero nuevos hallazgos realizados durante las últimas décadas han permitido clasificar con mayor precisión muchos de aquellos animales, que en su mayoría encajan en alguno de los grupos taxonómicos conocidos. Uno de los especímenes más extraños es Nectoraris, descrito inicialmente como un híbrido con la cabeza de una gamba y la cola de un vertebrado. Ahora, el estudio de nuevos fósiles muestra que, en realidad, podría tratarse de un antecesor de los pulpos y las sepias.

Investigadores del Museo Real de Ontario, en Canadá, han analizado 91 nuevos especímenes de Nectocaris y -como publican en la revista Nature- han encontrado que este animal poseía la capacidad de propulsión a chorro a través de un orificio situado cerca de la boca. Junto con otras características, los científicos demuestran que este animal no tenía nada que ver con artrópodos ni con vertebrados, sino que podría representar uno de los primeros ancestros de los cefalópodos actuales.


Javier Novo
Departamento de Genética