En
contra de la imagen popular de los “hombres de Neanderthal” con
tez morena y abundante cabello oscuro, algunos de los
neandertales europeos podrían haber tenido adaptaciones típicas del
ambiente frío, como la piel clara. Ahora, un grupo de investigación
internacional, con importante participación de
investigadores españoles,
ha llegado a esta conclusión basándose en la secuencia de un gen a
partir de los restos fósiles de dos individuos neandertales encontrados
en España y en Italia.

El hallazgo, publicado en la revista
Science,
consiste en una
mutación
puntual en el gen MC1R,
que codifica el receptor de melanocortina, una proteína relacionada con
el color del pelo y de la piel. En humanos actuales hay gran cantidad
de variantes a lo largo de este gen; curiosamente,
la variante encontrada en los
restos fósiles no está presente en ninguno de los 3.700 humanos
actuales que se han analizado. Esto refuerza la hipótesis
de que realmente se trata de una variación que apareció exclusivamente
en los neandertales.
Las personas con variantes poco activas de este gen tienen una tez más
clara, y así pueden
sintetizar
vitamina D con eficacia en ambientes
en los que hay pocas horas de luz solar. Para determinar el efecto que
podría tener la variante encontrada en los fósiles, los investigadores
la introdujeron en células cultivadas en el laboratorio, y vieron que
su actividad es similar a la de
individuos pelirrojos y de tez clara.
Esta es la primera demostración de una variante genética que es
claramente
distintiva
de neandertales respecto a los humanos actuales. Esto sugiere, además,
que la tez clara es un rasgo que
apareció de manera independiente
en la evolución de neandertales y de los humanos modernos, y apoya la
hipótesis de que no hubo mezcla genética entre ambas líneas.