Memoria
selectiva
Parece que los sistemas neuronales están diseñados para borrar los
malos recuerdos.
26 de octubre de 2008

El
almacenamiento
de los recuerdos tiene lugar en determinadas regiones del
cerebro, y está mediado por numerosos procesos moleculares. En uno de
ellos interviene un enzima con el extraordinario nombre de
calcio-calmodulina quinasa II
(CaMKII). Hace unos años, un grupo de investigación californiano
consiguió demostrar que la activación forzada de esta molécula en una
zona concreta del cerebro producía una
alteración de la memoria espacial
en ratones que habían sido entrenados inmediatamente antes de la
manipulación.
Ahora, en un trabajo de investigación publicado en la revista
Neuron,
un grupo integrado por investigadores chinos y americanos utiliza una
técnica de inducción genética reversible, es decir, consiguen
encender y apagar la activación
de la CaMKII de un modo controlado. Con esto han podido
demostrar que la activación de este enzima altera la capacidad de
recordar objetos y situaciones
que
inducen miedo, incluso aunque se hubieran producido
un mes antes del experimento. Lo interesante de estos resultados es que el
trastorno de memoria no se produce por una alteración en los
mecanismos de recuperación de los recuerdos, sino más bien por el
borrado específico
de las memorias desagradables. Por el contrario las situaciones
que no son vivenciadas como traumáticas se conservan
intactas.

Todo ello podría indicar que el sistema nervioso central está dotado
con una serie de
mecanismos
moleculares que ayudan a conservar en nuestra memoria
aquellos recuerdos que nos proporcionan estabilidad emocional,
descartando otros que nos inducen miedo o sufrimiento. Es una
experiencia muy común: tendemos a olvidar lo desagradable y a conservar
aquello que nos estimula y alegra. Al parecer podría haber una
organización molecular precisa en nuestro cerebro para que esto sea así.
José Manuel Giménez Amaya, Departamento de Anatomía, Histología y
Neurociencia
Universidad Autónoma de Madrid