La
compleja relación entre lactancia materna e inteligencia es un antiguo
debate,
en el que los estudios científicos no han sido concluyentes. Ahora, un
estudio
publicado en PNAS
explica el efecto que tiene la
utilización
de leche materna o de fórmulas comerciales sobre la futura
inteligencia de esos niños.

Los autores del estudio utilizaron datos de unos
3000 niños del Reino Unido y de
Nueva Zelanda,
nacidos entre los años 70 y 90, que habían sido sometidos a un test de
inteligencia al llegar a los 5 años. Además, se sabía cuáles niños
habían recibido lactancia materna y cuáles no. A continuación, los
investigadores estudiaron en todos ellos las
variantes de genes que están
implicados en el metabolismo de las grasas, ya que se
piensa que algunas grasas presentes en la leche materna pueden
favorecer el desarrollo del cerebro.
Los
resultados fueron concluyentes al estudiar un gen llamado
FADS2,
que procesa los ácidos grasos y del que existen dos variantes.
En los niños que tienen 2 copias de una de las variantes, el tipo de
leche utilizada durante la lactancia no influyó en su rendimiento en
los tests de inteligencia. En cambio, los niños que tienen al menos una
copia de la otra variante tuvieron
una
media de 7 puntos más de
rendimiento en los tests cuando habían recibido lactancia materna, lo
que supone una diferencia notable respecto a los niños alimentados con
leche comercial.
El mensaje es que la utilización de leche materna durante la lactancia
se traducirá en un
mayor rendimiento intelectual en la escuela, al margen de otros
factores, pero sólo en
aquellos niños que tienen una determinada variante del gen
FADS2. Dado que
el 90% de la población
tiene al menos una copia de
esta variante, el hallazgo tiene implicaciones importantes. En el 10%
restante, el tipo de leche recibido durante la lactancia no influirá en
el rendimiento en los tests de inteligencia.