Las huellas del hambre
Los hijos de mujeres que
estuvieron sometidas a racionamiento durante el embarazo, muestran
huellas en su genoma 60 años después.
7 de noviembre de 2008

Cerca
del final de la segunda guerra mundial, una parte de Holanda quedó
bajo la dominación alemana y sufrió un fuerte
racionamiento de comida, conocido como
hongerwinter
("invierno del hambre" en holandés), que se prolongó hasta mayo de
1945. Un grupo de investigadores de Estados Unidos y Holanda han
analizado el genoma de personas que fueron concebidas durante ese
periodo y encuentran que
un gen relacionado con el desarrollo fetal está todavía alterado después de varias décadas.
El trabajo, publicado en la revista
PNAS, estudió los genomas de 60 individuos que fueron
concebidos durante los meses del hambre,
así como otras 60 personas cuya gestación ya estaba avanzada al
comenzar el racionamiento. Los investigadores se centraron en un gen
llamado
IGF2,
que es un factor de crecimiento importante para el desarrollo del feto.
En este gen, analizaron la presencia de una marca en el ADN que
consiste en la
metilación de
algunos nucleótidos concretos. Se sabe que la presencia de esta
metilación está relacionada con el funcionamiento de los genes, aunque
no está claro si estas marcas se transmiten de padres a hijos. Los
resultados muestran que
los individuos que fueron concebidos durante la hambruna tienen niveles menores de metilación del gen
IGF2,
lo que indica que la malnutrición materna durante el embarazo alteró el
genoma de los hijos, para intentar compensar esta deficiencia calórica.

Lo más sorprendente es que esta alteración sea detectable hoy en día, cuando
han pasado varias décadas
desde entonces. Además, este efecto no se observó en el caso de las
mujeres cuyo embarazo estaba ya avanzado al comenzar la escasez de alimentos. Esto
indica que el efecto sobre el genoma
sólo tiene lugar cuando se produce en las etapas iniciales
de la gestación. Este nuevo trabajo viene a reforzar, por tanto, la
evidencia que sugiere que alteraciones ambientales sufridas por la
madre durante el embarazo afectan al embrión y pueden quedar reflejadas
en su genoma de por vida.
Javier Novo
Departamento de Genética