
Un gato abisinio casero de cuatro años llamado
Cinnamon
(“canela”, en inglés, en referencia obvia al color del pelaje) ha sido
el primer felino en mostrarnos la secuencia de su genoma. Un consorcio
de investigación ha leído el 60% de las letras del genoma de este
animal, con lo que los gatos se incorporan al
exclusivo club de mamíferos cuya secuencia genómica ha sido descifrada. Los resultados han sido publicados en la revista
Genome Research.
Esta
historia tiene interés por dos motivos. En primer lugar, la metodología
utilizada ha permitido leer la secuencia del genoma en un tiempo
relativamente rápido y a un coste razonable. Esto implica que cada vez
será más factible descifrar los genomas de especies poco estudiadas. De
hecho, ya está en marcha un proyecto para
leer la secuencia de 28 especies de mamíferos, incluyendo elefantes y delfines.
Por otro lado, disponer de la secuencia de nucleótidos de un nuevo tipo de mamífero ayudará a
extraer más información de nuestra propia secuencia.
Dado que los felinos, como el resto de los mamíferos, tienen genomas
muy similares al nuestro, con un número parecido de genes que
desarrollan funciones prácticamente iguales, la comparación de las
secuencias ayuda a localizar genes y nuevas variantes funcionales
de interés. Además, muchos de estos animales reproducen enfermedades
humanas. Por ejemplo,
Cinnamon sufre una forma de ceguera parecida a la
retinosis pigmentaria;
al leer la secuencia, se ha podido identificar la mutación causante de
este proceso, que ha resultado estar en el mismo gen que causa
este tipo de ceguera en humanos.