La
elegancia del erizo
El genoma de animales marinos muy simples contiene genes que participan
en la formación de estructuras corporales complejas en los vertebrados.
25 de agosto de 2008

Cuando, en 2006, se secuenció el genoma del erizo de mar, se encontraron
genes que aparentemente no son necesarios en un animal tan simple. Algo similar sucedió el año pasado al secuenciar el genoma de una
anémona
marina, que resultó ser sorprendentemente parecido al de animales más
complejos como los vertebrados. Ahora, un grupo internacional ha
secuenciado el genoma de un
pequeño animal que se encuentra a medio camino entre las esponjas y las medusas, obteniendo resultados igualmente sorprendentes que aparecen publicados en la revista
Nature.
El
Trichoplax,
que mide menos de un milímetro (fotografía de la izquierda), podría
describirse como una masa plana de células que contiene agua a presión
en su interior y se alimenta de algas microscópicas. Un animal de
morfología y función tan simples no debería contar, en principio, con
un catálogo de genes muy amplio. Sin embargo, aunque su genoma sólo
tiene 98 millones de letras (frente a los 3.000 millones en mamíferos
como humanos o ratones), contiene unos
11.500 genes (los humanos tenemos en torno a 20.000). Es curioso que los genes del
Trichoplax
tienen una estructura más parecida a los genes humanos que a los de la
mosca o del gusano. Más sorprendente aún es el hecho de que algunos de
esos genes son
muy parecidos a los que se encargan de especificar los patrones corporales durante el desarrollo embrionario en animales mucho más complejos.
No
está claro por qué estos seres tan primitivos ya tenían en su genoma
las herramientas necesarias para "construir" animales con muchos tipos

celulares distintos, estructuras corporales sofisticadas y mayor complejidad funcional. En cualquier caso, la presencia de
genomas complejos en los momentos iniciales de la historia evolutiva de los metazoos
(animales formados por varias células) echa por tierra la máxima de que
"seres vivos simples tienen genomas simples". Cuando se obtenga la
secuencia de los genomas de esponjas y medusas se podrá comprender
mejor cuándo aparecieron estas innovaciones genéticas y qué función
tenían en aquellas especies ancestrales.
Javier Novo
Departamento de Genética