La altura es un rasgo
multifactorial, es
decir, está influido por factores ambientales (la dieta, por ejemplo) y
por factores genéticos. Aunque la influencia genética en la altura es
grande, es muy difícil identificar los genes implicados porque hay
decenas de genes que determinan este rasgo, cada uno con una
contribución pequeña y por tanto difícil de detectar.
Un
grupo de investigadores estadounidenses y británicos publica en
Nature Genetics la
identificación de la primera variante genética claramente asociada con
la altura. Los autores del trabajo han analizado miles de polimorfismos
llamados
“SNP”
(ver este
video
explicativo sobre lo que es un SNP) en 5.000 europeos blancos, y
detectaron una variante del gen
HGMA2
que claramente contribuye a la altura. Después, estos resultados se
confirmaron en una segunda cohorte de 30.000 personas.

Lógicamente,
el efecto de esta variante es pequeño, en torno al 1%. Los individuos
con dos copias de la variante “alta” ganan alrededor de
1 cm de altura
respecto a los que tienen dos copias de la variante “baja”. De todas
formas, el hallazgo tiene relevancia no sólo por ser el primer ejemplo
de una variante génica asociada a la altura, sino también porque
permite preguntarse acerca de los mecanismos por los que el gen
HGMA2 influye en
este rasgo.
Este trabajo supone un gran impulso
para la búsqueda de los restantes factores genéticos que influyen en la
altura en humanos. Cuando tengamos a nuestra disposición un catálogo
más completo de estos factores se podrá valorar mejor a los niños en
los que se sospecha un retraso del crecimiento: sucederá en muchos
casos que la talla corresponderá con su predisposición genética y se
evitarán estudios innecesarios o diagnósticos equivocados. Además, es
conocida la
asociación
de la talla con distintas enfermedades como la diabetes o
distintos tipos de cáncer. Por tanto, la identificación de los genes
que influyen en la altura permitirá estudiar su implicación en estas
enfermedades.