
Gracias a los avances recientes en el estudio de la
variabilidad genética entre humanos,
es posible encontrar cuáles son las variantes que afectan al riesgo de
desarrollar enfermedades. En concreto, la susceptibilidad a sufrir
infecciones virales tiene unos determinantes genéticos complejos que no
siempre es fácil identificar. Una de estas infecciones es la infección
por el virus de la inmunodeficiencia humana, causante del
SIDA.
Hace unos meses, investigadores de Estados Unidos identificaron algunas
variantes genéticas asociadas con mayor riesgo de infección, pero el
efecto es todavia pequeño, lo que sugiere que aún hay otras variantes
por descubrir.
Un problema de esos estudios es la dificultad
en determinar la diferente susceptibilidad de los distintos individuos.
Ahora, en un artículo publicado en
PLOS Biology,
investigadores suizos han desarrollado un sistema para estudiar estas
diferencias en el laboratorio. Utilizando esta tecnología, consiguieron
identificar
una región del cromosoma 8
que parece claramente implicada en el riesgo a la infección por VIH.
Para ello, obtuvieron linfocitos de la sangre de 198 individuos
pertenecientes a 15 familias, y crearon
líneas celulares inmortales de todos ellos. Después midieron la susceptibilidad a la infección en estas células, e hicieron estudios genéticos para identificar variantes asociadas con una mayor facilidad de infección.

Esta
nueva manera de abordar el problema es muy ingeniosa, y podría
tener aplicación en otros procesos. Además, los investigadores
validaron los resultados
en grupos de enfermos de SIDA, y vieron que la nueva variante está
asociada a una progresión más rápida de la enfermedad en algunos
enfermos. La variante genética en cuestión afecta a la regulación de
una familia de proteínas de la membrana celular. El mejor conocimiento
de estas proteínas, y su implicación en la infección por VIH, podría
llevar a la obtención de nuevos tratamientos.