El 17 de mayo de 2007 se publicó en la revista
Science la secuencia del genoma del mosquito
Aedes aegypti,
que transmite la fiebre amarilla y el dengue. Hace unos años ya
se había leído la secuencia completa de otra especie de
mosquito, el
Anopheles gambiae, que transmite la malaria. Por tanto, se trata del segundo genoma de mosquito que es secuenciado en su totalidad.

El análisis inicial muestra que los genomas de ambos mosquitos son muy distintos,
lo cual encaja con el hecho de que las dos especies se
separaron hace unos
150 millones de años,
y por tanto han tenido tiempo de evolucionar por separado (por utilizar
una comparación cercana, recordemos que el ancestro común
más reciente del
homo sapiens
y del chimpancé tiene una antigüedad estimada de 6 millones
de años). Una de las diferencias más notables de ambas
secuencias es el tamaño, ya que el genoma del
A. aegypti tiene 1.380 millones de nucleótidos, aproximadamente 5 veces más que el genoma del
A. gambiae, aunque ambos contienen un número parecido de genes.
El conocimiento de la secuencia del genoma de estos insectos es
fundamental para poder combatir con más eficacia las
enfermedades que transmiten. En el caso de la malaria, por ejemplo,
esta información ha permitido poner en marcha diversas
líneas de investigación dirigidas a estudiar la interacción del mosquito con el parásito
que causa la enfermedad. También se están analizando los
receptores olorosos del mosquito, para ver las posibles formas de
evitar que los insectos piquen a los humanos.
Lógicamente, todavía llevará algunos años
de trabajo desentrañar estos mecanismos, pero el conocimiento
de los genes permitirá acelerar nuestro conocimiento
de la biología de estos animales.