|
"Durante
años, tuve el privilegio -honor inmerecido- de compartir
con el Dr. Ortiz de Landázuri afanes, inquietudes y
problemas que siempre tuvieron un final feliz. Porque
junto al Dr. Ortiz de Landázuri el resultado era lo
de menos: lo importante era haber trabajado bien. Quizá
este talante generoso era el resultado, o la causa,
de su actitud ante el enfermo. Para él nunca existió
la distinción entre el paciente con enfermedad digna
de singular atención por su 'rareza' y aquel otro que
simplemente tenía jaqueca. A todos atendía con igual
esmero. No era la enfermedad elemento que calificara
su atención. El único protagonista era el enfermo. Por
eso, supo renunciar al éxito extraordinario, a los abundantes
ingresos económicos y hermanarse con lo ordinario, lo
habitual, lo que para muchos jóvenes era un trabajo
rutinario. La medicina para don Eduardo nunca fue rutina.
Esta es una buena lección que tiene valor permanente,
tanto para el estudiante como para los que ejercemos
la docencia".
José
Cañadell Carafi
Antiguo director médico de la Clínica Universitaria
Publicado en REDACCIÓN (Junio 1985)
"Desde
1958 hasta su muerte don Eduardo trabajó incansablemente
para que la Facultad de Medicina fuera lo que actualmente
es y lo hizo como profesor, como director del departamento
de Medicina Interna de la Clínica Universitaria y como
decano. Sólo su enorme capacidad de trabajo, su voluntad
inasequible al desaliento, sus relevantes dotes de maestro,
clínico experto y hombre de gobierno, explican la labor
ingente que durante estos 27 años ha llevado a cabo.
Todo esto es mucho pero, si se le agrega su humanidad,
su entrega generosa a los demás, y de forma singular
a sus pacientes, el sentido hondamente cristiano que
se reflejaba en todo su actuar, su persona todavía resulta
más atractiva y admirable. Cuántos pacientes,
alumnos y colegas nos hemos sentido removidos por su
ejemplo y su palabra. Esta formidable labor realizada
por el Dr. Ortiz de Landázuri cara a Dios y por
amor al prójimo y su intensa vida de piedad, le permitieron
enfrentarse a la muerte con paz y alegría siendo, también
en esto, un magnífico ejemplo para todos".
Luis
María Gonzalo
Catedrático de Anatomía
Publicado en REDACCIÓN (Junio 1985)
subir
|